Afaf, es una Asociacion que su mision es dar a conocer y fomentar todo lo concerniente a los ferrocarriles, trenes a escala, asi como la elaboracion de diversas maquetas para exponerlas en las diferentes muestras en las que participa esta Asociacion.

La Asociacion Ferrolterra Amigos del Ferrocarril fue fundada en el año 2002.

Sus fines son la promocion, defensa y disfrute del Ferrocarril.

Pagina de AFAF, actualizada por PJGP el 22/02/2016

Viajeros en tren, maquinistas en taxi

Un taxista que hace cuatro viajes entre A Coruña y Lugo es el que permite que funcionen dos convoyes que llegan a la estación lucense: El Alvia y el MD

lugo /, 20 de febrero de 2016

Los viajeros, que vayan en tren; los maquinistas, en taxi. Esa es la filosofía que viene aplicando la empresa pública Renfe desde el pasado 1 de enero en la provincia de Lugo. Desde ese día, la empresa paga un taxi para que haga cuatro servicios diarios entre A Coruña y Lugo para transportar a los maquinistas e interventores del Alvia y un Media Distancia (MD). Al menos tres de esos viajes se podrían evitar con una mínima planificación ya que el personal de la empresa tendría la posibilidad de viajar en los trenes que van y vienen entre ambas ciudades prácticamente a la misma hora que los taxis.

En Lugo no hay base de maquinistas ni interventores. Los que van en los trenes suelen ser de A Coruña. Si Renfe no los trae a la estación lucense, los trenes no se moverán.

Para que el nuevo Alvia Lugo-Madrid circule, el maquinista viene de A Coruña en taxi. El tren sale a las 11.10 y algo antes de las 11 llega de la capital herculina el nuevo MD, creado el pasado día 1 para no dejar sin servicio a Guitiriz y enlazar con el Alvia que, desde esa fecha, le fue mutilado el trayecto Lugo-Ferrol. Parece lógico que el conductor del Alvia viniese en ese convoy que entra en la capital lucense a las once de la mañana. No tendría, quizás, tiempo suficiente para preparar el tren de largo recorrido. Una posible solución sería adelantarle ligeramente al A Coruña-Lugo la llegada.

Pero aún suponiendo que técnicamente no fuese posible arrancar el Alvia con quince o veinte minutos de antelación a su partida, y que no fuese viable adaptar el horario del MD, aún habría otra posibilidad que evitaría el traslado en taxi. Otro tren Media Distancia que llega a Lugo cerca de las nueve de la mañana y que es el que permite enlazar en Monforte con un Alvia que va a Barcelona. Algunos ferroviarios consultados ayer indicaron que posiblemente la empresa no eligiese esa opción por cuestiones relacionadas con la jornada laboral.

El taxi que trae al maquinista del Alvia, espera en Lugo a que llegue el Media Distancia de A Coruña (sobre las 11 de la mañana) y recoge a su conductor y al interventor para devolverlos a la capital herculina.

La circulación del taxi (o taxis) vuelve a activarse a media tarde cuando sale otro de A Coruña con el maquinista y el interventor del MD que saldrá a las ocho menos cuarto de la tarde para la ciudad herculina una vez que llegue el Alvia de Madrid. El Media Distancia no arrancará mientras el de Chamartín no llegue para permitir el transbordo de los viajeros.

Y de nuevo se plantea qué hacer con el maquinista del Alvia. En vez de que regrese en el tren Lugo-A Coruña, lo hace en el taxi que anteriormente trajo a su colega para que condujera este convoy. Así, casi a un tiempo, un maquinista va en taxi y el otro llevando un tren que va al mismo destino que el de su compañero.

Ese sistema funciona todos los días. ¿Y cuánto le cuesta ese despliegue a Renfe? Cada viaje de ida y vuelta: 100 euros, como mínimo, sin contar la espera, según explicaron ayer taxistas lucenses. Al día serían 200, si bien posiblemente la empresa obtenga un gran descuento. El Media Distancia que llegó ayer de A Coruña trajo siete pasajeros. Cada billete entre las dos ciudades cuesta 10,45. Echen números y podrán obtener una idea de cómo se gestiona el dinero público.

 

 

"Están dejando morir el tren de cercanías", alertan los viajeros

La antigua Feve tiene continuos retrasos, apeaderos llenos de basura y vagones con goteras, denuncian

22.02.2016 | 05:10

Algunos de los pocos viajeros que ayer cogieron la línea Gijón-Cudillero. 

Un ferrocarril que circula a ritmo de diligencia

Faltan personal y mantenimiento de vías y máquinas, y los horarios no se ajustan a la demanda

 


Los ferroviarios cuentan, no sin ironía, que las diligencias tardaban 13 horas en completar la ruta de Ferrol a Oviedo. «Y a nosotros casi nos lleva siete y media». La compañía Feve, responsable del ferrocarril de vía estrecha, inaugurado en Galicia en 1972, fue absorbida hace tres años por Renfe Viajeros, de la que dependen interventores y maquinistas (igual que la organización de los horarios), mientras que el personal de las estaciones -jefes y factores de circulación- pertenece a Adif, responsable del mantenimiento de la infraestructura.

Mentar el AVE a un usuario del tren de la costa -la mayoría habituales- genera indignación y algún chascarrillo. Las restricciones de velocidad impuestas a raíz del trágico accidente del Alvia en Santiago han ralentizado aún más la marcha. Los maquinistas confirman que el control es estricto y entre O Barqueiro y Ferrol solo pueden alcanzar los 80 kilómetros por hora en un par de tramos. Las señales de límite a 30 jalonan el recorrido, alguna desde hace años, e incluso lustros, «por precaución», por una incidencia registrada en su día que jamás ha sido reparada.

Entre 1996 y 2000 Feve mejoró las instalaciones, renovó y electrificó vías, remodeló estaciones e invirtió en seguridad. Y a principios de este siglo se modernizaron los trenes de viajeros y mercancías. «Es como circular con un Mercedes por una corredoira», ilustra un operario. Los vagones están bien acondicionados, «pero las máquinas han salido malas» y las averías son frecuentes. Los recortes han adelgazado la partida de reparaciones y en vez de solventar cuanto antes los fallos, la empresa opta por contratar servicios de microbús. Si a esto se suma la escasez de maquinistas -no se cubren las jubilaciones-, casi todas las semanas se produce algún transbordo.

«Vamos hasta Xuvia en tren y desde ahí en bus», avisa el interventor. Ahí empieza el periplo, de estación en estación, de apeadero en apeadero, por pistas imposibles, que el conductor ya conoce -«cuando mandan uno nuevo se vuelve loco»-. «¿E logo hoxe non vén o tren?», pregunta un viajero que espera en Ortigueira para regresar a O Barqueiro, cargado con las bolsas del mercado. «Xa me ten tocado ir varias veces en taxi», cuenta una vecina de Pedroso. «O outro día mandaron unha furgoneta», comenta su compañero de asiento. El cambio de horarios, en vigor desde el 29 de noviembre de 2014, también genera quejas. «Seguimos con los retrasos y han quitado trenes en los que viajaban muchos pasajeros», afirma una afectada. El que antes salía de Ferrol hacia Cerdido a las 20.20 horas se adelantó a las 20.00. «y ahora mucha gente queda fuera porque no sale de trabajar a tiempo para cogerlo». «Y así perdemos viajeros, unos se mueren y otros nos dejan porque no les damos lo que necesitan», constata un veterano.

Pese a todo, hay servicios de cercanías bastante concurridos, más en los tramos próximos a Ferrol, como el de las 7.22 horas desde Cerdido, lleno de estudiantes; el de las 7.15 de San Sadurniño, con empleados de oficinas; o el de las 8.35 desde Xuvia, «sobre todo a principios de mes, con mucha gente mayor que va al banco y también al médico». En sentido contrario, en el tren de las 13 horas con destino a Ortigueira y en los de las 14.30 (a San Sadurniño) y 15.30 (a Cerdido), regresan a casa quienes madrugaron. «O coche é moi cómodo, pero non ves a ninguén», comenta una jubilada. «O tren sae más barato, teste que adaptar aos horarios, pero gastas menos e libraste de buscar aparcamento, que en Ferrol non hai, peor os días de mercadillo», agrega un joven.

 

El viaje de Ortigueira a Ferrol muestra las miserias: trincheras devoradas por la maleza, con las mallas rotas y árboles al borde de la vía; apeaderos con papeleras y bancos oxidados, pintadas y restos de basura; y estaciones de paredes ennegrecidas por la humedad. Abandono. Las brigadas de Feve son historia y ahora Adif contrata la limpieza, «tarde e mal». Estos días los únicos trabajos se concentran en el entorno de la estación de Xuvia, cerrada por la mañana el fin de semana (y la de Cerdido por la tarde), porque no hay personal suficiente. De 11 interventores han quedado seis y lo mismo ocurre con maquinistas y factores de circulación, a quienes dirigen sus quejas a diario los viajeros, por tornos que no reconocen el billete o demoras. «Sálvese quien pueda», resume un ferroviario.